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Herencias

Fallece un familiar sin testamento. Pasos exactos a seguir.

6 de julio de 2026

Ha fallecido un familiar y, además del golpe emocional, empiezan las preguntas: ¿hay testamento?, ¿quién hereda?, ¿qué documentación hay que pedir?, ¿puedo tocar el dinero de la cuenta?, ¿y si hay deudas?.

Es normal sentirse perdido.

Respira. Tiene solución. Y no es tan complicado como parece si sabes por dónde empezar.

Antes de nada: confirma si realmente no hay testamento

Muchas familias dan por hecho que no hay testamento porque nadie lo ha visto o porque el fallecido nunca habló de ello. Pero eso no significa que no exista.

Para comprobarlo, lo primero es pedir el Certificado de Actos de Última Voluntad, un documento oficial que confirma si la persona otorgó testamento y ante qué notario.

Si hay testamento, se pide copia al notario y se sigue desde ahí. Si no lo hay, entonces toca gestionar la herencia por la vía legal, lo que se llama sucesión intestada o abintestato.

No tener testamento no significa que no haya herencia

Mucha gente cree que si alguien muere sin testamento sus bienes se quedan en el aire o van directamente al Estado. No es así.

Lo que ocurre es que entra en juego la herencia intestada, que es básicamente lo que dice la ley sobre quién hereda cuando el fallecido no dejó instrucciones propias.

Si no hay testamento, la ley decide. No siempre como hubieras querido, pero decide.

¿Quién hereda si no hay testamento?

En España no existe una única respuesta. La ley aplicable depende de la vecindad civil del fallecido, por lo que dos personas que vivan en comunidades distintas pueden tener reglas sucesorias diferentes.  

Y esto sucede porque existen derechos civiles propios en territorios como Cataluña, Aragón o el País Vasco, entre otros. Por eso, antes de responder quién hereda, hay que tener en cuenta la vecindad civil del fallecido y su situación familiar concreta.

De forma general, el orden suele empezar por los hijos y descendientes, seguido del cónyuge o pareja estable, luego padres y ascendientes, y después hermanos y sobrinos. Pero los detalles importan, y mucho.

No te quedes con respuestas genéricas del estilo de "heredan los hijos" o "hereda el cónyuge". En sucesiones, los matices cambian el resultado.

Lo que hay que hacer, en orden

Primero, reunir documentación básica. Certificado de defunción, el Certificado de Actos de Última Voluntad, documentos que acrediten el parentesco, información sobre bienes y, muy importante, también sobre deudas.

No es necesario tenerlo todo desde el primer día, pero sí conviene empezar a ordenar la información cuanto antes. Una herencia no se gestiona bien desde la intuición. Se gestiona bien cuando se sabe qué bienes hay, qué deudas existen, quién tiene derecho a heredar y qué trámites deben hacerse.

Segundo, tramitar la declaración de herederos. Sin testamento, hay que acreditar legalmente quiénes son los herederos mediante un trámite notarial. Sin él, muchas gestiones quedan bloqueadas: bancos, inmuebles, impuestos, todo.

En este punto suelen aparecer dudas como: ¿puede tramitarla solo uno de los familiares?, ¿qué pasa si un heredero no quiere colaborar?, ¿hay que avisar a todos?, ¿y si hay familiares con los que no hay relación?

La respuesta depende del caso, pero lo importante es entender que no basta con ponerse de acuerdo de palabra. Si no hay testamento, hay que acreditar legalmente quiénes son los herederos.

Tercero, revisar bien antes de aceptar. Cuando alguien fallece, no solo deja bienes. También puede dejar préstamos, hipotecas o deudas que la familia desconoce.

Antes de aceptar una herencia conviene conocer exactamente qué patrimonio la integra. Aceptarla supone asumir determinadas consecuencias jurídicas y, en algunos casos, también responder de las deudas del fallecido, salvo que se utilicen mecanismos como la aceptación a beneficio de inventario.

Cuarto, no olvidar los impuestos. Hay plazos que no conviene ignorar. Dependiendo del caso, pueden entrar en juego el Impuesto de Sucesiones y, si hay inmuebles, la plusvalía municipal. La cantidad a pagar depende de muchos factores, pero el trámite hay que mirarlo.

Lo que nadie te cuenta

La mayoría de los problemas en una herencia no vienen de la burocracia. Vienen de las personas.

Herederos que no se ponen de acuerdo, alguien que da por hecho que le corresponde algo que legalmente no es así, deudas que nadie sabía que existían, inmuebles con la documentación desactualizada...

Una herencia mal entendida puede convertirse en un conflicto familiar que dura años. Y casi siempre empieza por una decisión tomada sin disponer de la información necesaria para ello.

— Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico personalizado. Si tu situación requiere valoración concreta, consúltala directamente.